Teletrabajo: algunos consejos de lo que aprendí después de un año

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He leído muchas veces eso de que el COVID ha hecho mas por el teletrabajo en unos meses, que todo lo conseguido hasta ahora. Seguro que existen excepciones, pero a todo el que opine así, os voy a contar un secreto: esto que estamos haciendo ahora no es teletrabajo real. Es teletrabajo forzado, muchas veces con niños en casa y simplemente moviendo nuestro espacio físico a nuestra casa. Pero seguimos manteniendo mil reuniones (que reducen nuestra productividad) vía Teams, Zoom, o el software que use la empresa, seguimos manteniendo los mismos horarios fijos de la oficina y seguimos trabajando igual. Básicamente, hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

Durante una época de mi vida, trabajé en una start-up donde se hacia teletrabajo real (no teníamos ni oficinas), por lo que estuve cerca de dos años teletrabajando sin pandemia que obligase a ello. Estas son algunas de las cosas que aprendí de aquella experiencia y que espero que os pueda servir de algo. Os avanzo, que al principio no me fue nada fácil adaptarme.

Cuidado con el síndrome del impostor

Ahora estas en casa, nadie ve a que hora empiezas ni a que hora terminas, tampoco si te levantas mil veces a tomar café, o si estas viendo tu serie favorita en Netflix. Nadie te controla, tu trabajo y tus resultados son los que hablan por ti. De repente, una sensación de que nada es suficiente te invade, en tu cabeza eres un impostor que trabaja poco. Durante mis primeros meses de teletrabajo hice mas horas extra de las que había hecho durante toda mi vida como consultor, que no habían sido pocas. ¿Y sabéis que? Nadie me lo había pedido y nadie espera que hiciera eso. Mi carga de trabajo no era excesiva ni tenia entregas imposibles. Yo mismo me lo auto imponía. Todos tenemos buenos y malos días, a veces nos encallamos con algún tema y tardamos más de lo que nos gustaría. Hay que aprender a vivir con eso, y al final los buenos días compensan los malos y el trabajo sale igual que salía cuando trabajabas en las oficinas, por que eres la mismas persona. Si te escaqueabas en la oficina, lo harás en casa, pero si no lo hacías, tampoco nadie te pondrá en duda si tu trabajo tiene al menos la misma calidad que solía tener.

Yo tarde como dos meses en adaptarme y darme cuenta de esto, de ir ganando confianza en mi trabajo al ver que todo iba saliendo como tenia que salir, y poco a poco adapte mis horarios. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Se estricto con tus horarios

Es posible que esto no puedas hacerlo en la situación actual, por que como he mencionado en el párrafo introductorio, lo que estamos haciendo ahora no es teletrabajo real, nos estamos adaptando a una situación excepcional. Pero el teletrabajo debería permitir flexibilidad horaria. Yo en aquella época no tenia hijos, por lo que tenia total libertad. Por ejemplo, yo empezaba temprano, como muy tarde a las 8:00, a media mañana salía a correr (si, en mis tiempos mozos hacia ejercicio), luego me duchaba, comía y seguía trabajando hasta eso de las 19:00.

Esto, claro esta, una vez conseguí adaptarme, tal y como he comentado en el punto anterior. Ahora es posible que no puedas hacer esto y tengas que seguir el horario de oficina, pero intenta ser estricto. Es fácil caer en la tentación de estar todo el día contestando correos: total, tienes el PC ahí al lado y no cuesta nada. Parece que como estamos en casa trabando no existen los horarios. Es importante desconectar cuando no estas trabajando. Sigue los horarios aunque no estés en la oficina, se estricto e intenta marcar límites cuando alguien intente forzar.

Define tu espacio de trabajo y diferéncialo del espacio de casa

Personalmente, eso de vestirme y arreglarme igual que si fuese a la oficina me parece un poco chorra. Me da un poco igual, es mas, ahora por que tengo que llevar a la niña al colegio, pero si no, ¡en pijama hasta medio día! Que mas da… Pero lo que si me ayudó mucho es a definir y delimitar mi espacio de trabajo con mi espacio personal. Es complicado si por ejemplo, usas el mismo PC para trabajar que para tu ocio, por eso, si puedes diferenciarlos, hazlo. Yo por ejemplo tengo el portatil de empresa que solo uso para trabajar, y mi PC personal para el resto. Incluso cuando miro temas sobre Azure, si no es en horario de trabajo, lo hago en mi PC.

Intenta también crearte un pequeño espacio de trabajo que sea lo más cómodo posible y procura respetar el punto anterior, y una vez terminada tu jornada, no vuelvas a él.

Tu entorno ha de aceptar que estas trabajando, aunque estés en casa

Que obviedad, ¿verdad? ¡Pues no!

Cuando estas en casa pueden surgir los típicos: ya que estas en casa recoge un poco, pon la lavadora, ves a hacer estos recados, etc…

Es verdad que si puedes, es un gran punto poder gestionar tus horarios, pero has de hacer entender a tu entorno que necesitas estar concentrado mientras trabajas, por lo que al igual que harías si estuvieses en una oficina, te tocará realizar las tareas de tu casa al finalizar tu jornada, por muy tentador que te pueda parecer. En mi caso, este punto fue mas complicado de lo que a priori pueda parecer…

Conclusiones

Teletrabajar puede ser una maravilla, pero no es oro todo lo que reluce. Como he comentado durante el post, hay que tener en cuenta una serie de cosas si no queremos acabar quemados. No hay nada como ahorrarse los atascos, poder organizarte el horario o trabajar en pijama, pero si no vamos con cuidado, podemos acabar quemados y odiando estar en casa.

Yo personalmente también echaba mucho de menos el tema social de trabajar en la oficinas, por lo que para mí, lo ideal son un par o tres días de teletrabajo y el resto presencial, pero esto es ya algo muy personal de cada uno…

¡Nos leemos!

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